miércoles, 12 de diciembre de 2012
Mientras ella
miraba como esos ojos no dejaban de seguirla y aquellas manos hostigaban su cuerpo,
pensaba tranquila como serían los 10 minutos siguientes, existían varias
opciones de las cuales se podía aferrar a la nada , en su costado izquierdo una
tina de ensueños, una llave a medio cerrar y una gotera que iba al ritmo de
alguna tonada constante del cuerpo; el derecho estaba compuesto por inyecciones
de vida directo al corazón. Claro , ella no lo dudo ni dos minutos, ya que el
tiempo del reloj no paraba; la relatividad se hacía presente en ese instante, se
quitó la ropa lentamente, primero los pantalones, continuando por la pequeña
blusa que dejó al descubierto sus sueños, quedando sólo con sus pequeños miedos
puestos en alguna parte. Siempre pretenciosa su labial rojo no dejó el lugar de comodidad, la comisura de sus
labios era adornada por la feminidad.
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